La Autoridad Única del Transporte (AUT) de Gran Canaria ha sacado a concurso la construcción, el equipamiento y el mantenimiento del Centro de Control de la Movilidad previsto en el intercambiador de Tamaraceite, un contrato licitado con un presupuesto de 23,07 millones de euros para un periodo aproximado de seis años, aunque el coste total de poner en marcha esta instalación se estima en más de 60 millones.
Con la previsión de que esté operativo en el año 2025, el Centro de Control de la Movilidad va a supervisar en vivo y en directo la prestación del transporte público regular de viajeros en toda la isla y tendrá capacidad para gestionar el tráfico y el control de carreteras.
No solo sabrá en todo momento dónde se encuentra cada guagua de cada línea, cuántos pasajeros lleva a bordo y cuánto le falta por llegar a la siguiente parada, por ejemplo, sino que tendrá la posibilidad de abrir y cerrar semáforos, entre otras herramientas de control del tráfico.
Además, cuando se ponga en marcha la línea ferroviaria proyectada entre la capital y Meloneras, la gestión del tren también quedará integrada en el Centro de Control.
Teodoro Sosa, consejero de Movilidad Sostenible del Cabildo, sostiene que «además de invertir en grandes proyectos de transporte público que minimicen el tráfico y favorezcan el medio ambiente, es necesario dotarlo de enorme valor, haciéndolo atractivo y seguro en su uso, además de convertirlo en el modo preferente». Pero el transporte público y la movilidad «no son infalibles y requieren de sistemas y servicios que optimicen la prestación que realizan», agrega.
Ante problemas comunes en el transporte público como el incumplimiento de los horarios, el incremento del tiempo de los viajes, una mala planificación de los servicios, una inexistente gestión de las incidencias y el desconocimiento de la información de tránsito y del estado de la infraestructura viaria, «una de las respuestas más eficientes se basa en el uso intensivo de sistemas informáticos y de telecomunicaciones aplicados a la gestión del transporte, lo que permite corregir las desviaciones producidas, así como favorecer su acceso», subraya el consejero de Movilidad Sostenible.
Todos esos problemas, añade Sosa, «no sólo afectan a los viajeros y usuarios, sino que finalmente producen una elevación de los costes de mantenimiento y gestión de los servicios públicos» que también intentará atajar el Centro de Control.
El objetivo es dotar al sistema de movilidad de la isla de un elemento de control e innovación que permita, entre otras actuaciones, gestionar la información del transporte público regular y de las infraestructuras viarias insulares asociadas al mismo en tiempo real, facilitar la toma de decisiones en la coordinación del sistema de transporte, ofrecer información en tiempo real a los viajeros y a la totalidad de los usuarios de las carreteras y hacer un seguimiento continuo del estado y ejecución del sistema de transporte público y del estado y utilidad de la infraestructura viaria insular.
Además, facilitará el desarrollo de herramientas de ayuda a la gestión de la movilidad y de las infraestructuras viarias y de transporte público.